Sobreajuste, generalización y validación sin jerga intimidante
Un modelo que memoriza ejemplos brilla en prácticas, pero tropieza en el examen real. Para evitarlo, separamos datos, probamos en situaciones nuevas y controlamos complejidad. Este rigor sencillo protege presupuestos, reputación y clientes, y revela cuándo conviene simplificar, recolectar más información o detener una iniciativa con transparencia.